El campo de prácticas fue objeto de una profunda remodelación hace pocos años, cambiando sustancialmente de aspecto.

Sus dos plantas posibilitan que un gran número de jugadores puedan entrenar a la vez sin molestias entre ellos ni turnos de espera para acceder a él; ofreciendo, además, un servicio bajo cubierta que lo hace especialmente apto para el clima guipuzcoano.

En dicho espacio tienen lugar las clases colectivas infantiles que protagonizan numerosos niños y las individuales de mayores; todas ellas bajo la atenta supervisión de cualificados profesionales.

El campo de prácticas se complementa con dos zonas de juego corta, una de césped natural y otra de césped sintético que fue donada por José María Olazabal.